Textiles América o del “Papa con olor a oveja”

Corría el año de 1958 y en el laboratorio de Dupont dos pre-polímeros eran puestos en cautiverio para detonar una revolución irreversible y crear el spandex, un polyester también conocido como  lycra que transformó para siempre el mundo de la moda, el de los deportes y seguramente el de la sensualidad, con una innovadora tela elástica absolutamente ajustable permitiendo toda libertad de movimiento.

Esta tela era sin duda uno de los materiales estrella en la glamurosa década de los 80´s cuando Alejandra de 30 años de edad estaba muy al pendiente de la moda: compraba y coleccionaba revistas como Elle, Cosmopolitan y Vanidades, todas ellas proyectando una poderosa imagen de mujer ejecutiva pero “sexy” que desde luego a mis ojos era mi tía Alejandra; sobre todo en aquella época cuando obtuvo un trabajo en el área de ventas en Textiles América en Ecatepec, Estado de México.

Alejandra recibía muchos pedidos de exigentes clientes nacionales y extranjeros a los cuales se les enviaban fabulosas telas elásticas: colores brillantes para bikinis asirenados, high performance sportswear, ropa interior satinada y telas automotrices de la máxima calidad. Era una gran época en demanda para la fábrica, aunque había bastantes inmediateces que resolver;  hacer spandex no es cosa sencilla, a veces los colores no salían y se retrasaban los pedidos, por ello la empresa se daba a la tarea de traer personal extranjero a verificar procesos y solucionar problemas en la planta.

Cuenta Alejandra que llegaban hindúes o pakistanes, pero los mas populares entre las chicas de la fábrica eran  los gringos quienes hasta cambiaron de familia en mas de una ocasión: ya se les veía seguido en el cocktail los fines de semana y pues como no se iban a “dar la gran vida” con excelente sueldo en dolares, departamento en la Zona Rosa, y desde luego un buen auto para poder escapar de inmediato de Ecatepec, la zona de guerra cuando se veía el cielo negro en  temporada de lluvias.

Pero hablar de lluvias en Ecatepec (y en Ciudad de Mexico) no es un tema  sencillo, es mas bien hablar de un fenómeno natural que aunque en otras partes del mundo se entiende como algo necesario y hasta bello, aquí se siente como el odio divino castigando con toda su fuerza año con año a las víctimas de la mala planeación urbana que ha ostentado toda la zona en diferentes etapas y gracias a múltiples agentes.

La Sierra de Guadalupe mejor conocida como el Cerro Gordo es evidentemente un damnificado de estos crónicos asentamientos: el cerro aparece como un gran cuerpo rebanado con la carne al descubierto al que le ha crecido una plaga de construcciones grises que se aferran a no caerse por las empinadas pendientes. Por un largo tiempo esas callecitas no contaban con pavimento y entonces al caer el aguacero se creaban grandes lodazales. Cuando al fin les llegó la pavimentación, la situación mas bien empeoró ya que el agua que antes chupaba la tierra ahora bajaba a toda velocidad por las pendientes con una fuerza y cantidad que arrasaba con perros, zapatos, colchones y todo cuanto se dejara llevar hasta la avenida. Alejandra recuerda ahora con humor cómo lograron los trabajadores de esa y otras fábricas sobrevivir el apocalipsis de cada tarde al salir de trabajar –Jajaja no me acuerdo si fue un dos de noviembre o algún dia de puente que el agua llegó a tal altura botó la puerta, se fue la luz y la maquinaria se inundó, los obreros se subían en los rollos de tela y gritaban ¡saquen el muelle! o sea una tabla por la que cruzaban sobre el lodo chicloso y las fétidas aguas para subir al camión

Es cierto que en Ecatepec la relación con el agua no ha dejado de ser intensa ya sea por exceso o por defecto, o porque el Cutzamala sigue en reparaciones desde hace varios años y han cortado el suministro de agua para muchas colonias. Marco Cervantes de San Gabriel piensa que de esta situación los únicos beneficiados  son los piperos que hacen su agosto cobrando hasta 500 pesos por dejar el agua y pues sale peor si las manda el municipio, porque entonces hay que mostrar los recibos puntualmente pagados del agua que ha brillado por su ausencia.

Es bien caro ser pobre. El camión en el EdoMex  casi duplica su costo al del Distrito Federal; ¡Pero como se disfruta el viaje! Uno se sube al ronroneo y va viendo este paisaje urbano en el que aún se siente  el recuerdo de un pueblo donde alguna vez fuera fusilado José María Morelos y Pavón, cuyo rostro dibujado con ojos profundos y paliacate blanco se puede ver honrosamente en las escuelas primarias alojándose en la psique de los educandoscomo un héroe que solo puede existir en caricatura o en representaciones algún lunes de homenaje a la bandera.

Uno va pensando en aquel pueblo que ya no es pueblo, es mas bien una infinitud de casitas URBI, GEO, SADASI contenidas por largas bardas en las que se sobreponen festivos rótulos de sonideros o con los extensos nombres de los candidatos a presidente municipal y del Estado: verde rojo o azul según sea el caso. Grandes son las letras como las promesas para erradicar la pobreza, ponerle fin a la delincuencia  y controlar la mancha urbana que cada vez engendra mas quicios, valles, aguas y curvas misteriosas como la famosa  “curva del diablo” localizada en la Avenida Central, lugar que seguramente es un vórtex del universo donde nace el espíritu obscuro de la urbe que se alimenta las constantes colisiones de autos,  robos, violaciones y autos desvalijados cuyas partes son vendidas en los deshuesaderos  a las orillas del  Gran Canal, un cuerpo verde obscuro  de cuyos espesos y fétidos adentros se han sacado mas de 20 cuerpos de menores de edad enteros y en pedazos.

Definitivamente es necesaria una intervención urgente y apelar a todas las instancias posibles para que esta maldad no se siga propagando y corriendo libremente por las vías del tren, los puentes y los terrenos baldíos;  anidando en las casuchas de lámina y cartón, o despertando por la noche en los centros de entretenimiento sobre la Vía Morelos. Es necesario apelar a una causa mayor,  una intervención divina que traiga un poco de paz a los habitantes, es por ello que no se escatimarán recursos para que este este 14 de Febrero el papa Francisco haga una visita especial a Ecatepec, uniendo las esperanzas y las voces de quienes cantarán con fé las estrofas de la canción que ya le han compuesto. Informes dicen que se realizara una limpia indigentes y  perros callejeros (cualquier sacrificio es necesario ante su santidad).

Se dice ademas que la visita costará 36 mil pesos por minuto, cantidad que cualquier obrero de la zona ganará al menos en 8 meses, (por no mencionar a los empleados de limpieza están ganando 2800 pesos por un mes de trabajo) sin embargo no hay que escatimar en las demostraciones de fe que nos pueden llevar al siguiente nivel, tampoco importa que no todos los habitantes sean católicos o si ese dinero sería mejor utilizarlo en acciones reales como mejorar el alumbrado público, pavimentación, agua, revisión de casos de feminicidios, atención médica, programas de educación sexual, financiera, histórica, artística, desarrollo personal, familiar o comunitario. No, es mejor gastarlo en un día de esperanza, en la buena vibra, el blanco atuendo y la iluminadora sonrisa del papa que visita a los pobres, el “papa con olor a oveja” .

 

 

 

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