San Pedro Atzompa

 

Gregorio ha criado borregos para barbacoa por mas de 30 años en San Pedro Atzompa, pequeño pueblo del Estado de Mexico donde creciera mi madre, y donde comenzara su vida laboral desde los 9 años.

San Pedro es un pueblo donde se puede ver a la gente crecer, casarse y tener hijos, o como en el caso de Marcos, octavo hermano de mi madre, se puede ver al niño pastoreando borregos o trabajando como albañil  desde los 11, para luego comenzar a hacerle al thiner, resistol y pues todo lo que se pueda consumir en la zona.

Pero San Pedro tambien es un lugar de fe. Mi abuela, Maria de Jesus, llego con todos sus hijos a un terreno vacío sin casa, sin agua y con unas cobijas. Las varias manos de hijos adolescentes se pusieron a hacer adobes para ir construyendo la casa y para alimentarse se lanzaban al cerro a cortar nopales, quelites y a cazar guilotas con una resortera.

Los tiempos no eran sencillos y la abuela se volvió cristiana, buenamente para contrarrestar los periodos de su alta ingesta alcohólica. Llamemoslo fanatismo o supervivencia pero Jesusita se las ingenió para construir la primera iglesia cristiana del pueblo en el terreno de casa que sobraba y se dio a la tarea de organizar oraciones tres veces al dia, comenzando desde las 5 de la mañana.

Así crecieron mi madre, Marcos y también Silverio, quien se fuera muy joven a los Estados Unidos y regresara de treinta y tantos años, con severa crisis de paranoia, asegurando que las estrellas eran cámaras que lo vigilaban. Es muy probable que hubiera tenido verdaderas experiencias con la tan conocida surveillance gringa o también es posible que las intensas memorias infantiles mas la addiccion a la heroina no fueran la mejor combinación.

Todas esas cosas me pasaban por la cabeza la mañana en que Gregorio acepto que los acompañara a pastorear a los borregos en los campos de San Pedro.

Su sobrino Fernando, de 15 años, no había terminado la primaria. El mismo decía con un poco de pena que no era bueno para la escuela. Luego me contaron que  el papa de Fernando había fallecido hacia unos meses, por causa de un malestar que quizás provocara el contacto con los químicos de la fabrica de detergente donde trabajaba (no era la primera vez que escuchaba cosas sobre esa fabrica, ya otros habían mencionado que era mala) pero quien iba a decir algo si es de las pocas fuentes de empleo en el rumbo. Desafortunadamente su mama también falleció al dar a luz a su hermanito, por lo que  Fernando ahora vive con su tío Gregorio,  a quien le ayuda con los borregos.

 

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